La clave está en el móvil: de las cinco columnas a las cinco pulgadas

Leo una reflexión del periodista y divulgador científico Antonio Martínez Ron que condensa en sólo 140 caracteres uno de los males que nos aquejan como periodistas: nuestro ensimismamiento cósmico.

Pues sí, es así. Trabajamos en un negocio que se desarrolla preferentemente en los móviles, que vive en torno a ellos. Pero nos seguimos comportando como si esta historia no fuera con nosotros. Si sois periodistas o editores, haced la prueba. Y hacedla con honestidad. Cuando escribís, ¿lo hacéis pensando en cómo quedará vuestra pieza en el móvil? Y cuando pensáis en vuestro negocio editorial, ¿tiene como eje central las pantallas táctiles de cinco pulgadas o sigue anclado en las cinco columnas del periódico de papel? ¡Y todo eso cuando la mayoría de nuestros lectores sólo nos leen a través de esos aparatos que guardamos en los bolsillos¡

La situación ha cambiado para bien en los últimos años. Ya quedan pocos abanderados de la nostalgia comportándose como luditas de lo digital y quien más quien menos todo el mundo entiende el cambio. Pero no nos hagamos trampas a nosotros mismos, que además de feo es estéril: una cosa es aceptar a regañadientes la realidad que vivimos y otra bien distinta es asumirla y actuar de forma coherente.

Los periodistas vivimos en una burbuja contradictoria. Somos adictos a las redes, abominamos de la publicidad invasiva de las webs y ya casi que no nos acercamos a los quioscos, pero luego clamamos porque haya más periódicos, nos quejamos de que la gente pone bloqueadores de publicidad en sus dispositivos o de que sólo se informe a través del facebook… y nos preocupamos más bien poco de cómo se ven nuestras noticias en los dispositivos móviles y menos todavía acerca de si se puede hacer dinero a través de las pantallas de nuestros celulares.

phone-158086_1280
Fuente: Pixabay.com

Y lo hacemos pese a pertenecer a un gremio como el nuestro en el que nuestra adicción es de tal tamaño que sólo nos falta acostarnos con los móviles y en el que es de lo más normal encontrar a gente capaz de tuitear 18 horas al día pontificando sobre la actualidad después de haber consultado su teléfono móvil en torno a unas 120 veces en un solo día.

¿No sería mejor, entonces, acercar nuestros modelos de negocio a esa realidad que es la nuestra antes que esperar ilusamente a que la realidad vuelva a ser la que era antes de la llegada de los móviles, las redes sociales y hasta la propia internet, o sea, en el pleistoceno informativo? Igual hasta nos iría mejor.

¿Y si los medios sacan tajada de la guerra de Google y Facebook?

Buscadores y redes compiten también por las noticias. Fuente: pixabay.com

Estamos tan distraídos con nuestros debates recurrentes sobre el futuro de la prensa de papel o sobre el consumo de las noticias en vídeo y a través de los teléfonos móviles, que seguimos olvidando que donde se está jugando la más grande de las contiendas es en ese escenario virtual donde se han citado los dos grandes duelistas de la red:  Google y Facebook.

El gran motor orwelliano de las búsquedas por internet y el muro digital más compartido de la historia compiten por la atención de cientos de millones de usuarios cuyos datos tienen un valor imposible de calcular. Quien gane, controlará el ecosistema de internet. Y por eso ambas compañías luchan por hacerse con uno de los negocios que garantizan los contenidos que les permitirán vencer en esta contienda: el de las noticias.

¿Por qué no aprovecharse de esta pelea de elefantes?

Facebook vive un momento de desdoble de la personalidad. Insiste en que se no se trata de una compañía de medios, pero lo cierto es que una de las obsesiones de Mark Zuckerberg es la de lograr que todos los medios nutran a Facebook y lo conviertan en el centro de sus estrategias.

Facebook. Fuente: pixabay.com

Y Google, por su parte, lleva años erigiéndose en el gran editor del mundo, el redactor que jerarquiza la actualidad del planeta y decide qué es noticia y merece estar en la primera página del buscador y quién se queda relegado a los confines del motor del búsqueda.

Pero no son los únicos.

Nadie quiere quedarse atrás en esta guerra por la atención de los ciudadanos. Y por eso, tanto los motores de búsqueda como las plataformas sociales se están lanzando en masa a ofrecer a los productores de noticias servicios que les pueden dar ingresos a cambio de alojar sus contenidos directamente en sus plataformas, sin necesidad de alojarlos en sus webs de referencia.

La lista es larga: los instant articles o los facebook live de Facebook, las aceleradoras de páginas móviles(APM) o el Youtube player de Google , el servicio de Apple News o el de Snatchap Discover son algunos ejemplos. Pero pronto habrá unos cuantos más.

Para los medios, es importante que asuman que es imprescindible que establezcan estrategias con estas compañías si quieren ser relevantes en los sitios donde verdaderamente se consumen las noticias.

Google. Fuente: pixabay.com

Después de tantos años llorando amargamente de cómo internet les parasitaba las noticias robándoles sus contenidos y sus derechos de autor, ya es hora de que las marcas informativas se den cuenta de que siguen teniendo un gran valor en el ecosistema.

Los medios se han pasado más de una decada mendigando un lugar en las plataformas. Y ahora ven que éstas mismas les quieren atraer sea como sea.

¿No sería mejor, entonces, dejar de pelearse con unos y con otros y centrarse en exigir mayor tajada de la tarta publicitaria que ya se están comiendo los nuevos jugadores de la información?

Por una vez, y gracias a la competencia cruenta de Google, Facebook, Twitter y el resto, los medios vuelven a tener una posición de fuerza en la jungla de la red, pues todos se pelean por atraer sus contenidos.  ¿Por qué no intentar aprovecharlo en vez de quejarse tanto?