La innovación social sí tiene quien la escriba


24/09/2021


Esta semana he participado en la segunda edición del Congreso de Innovación Social Magallanes-Elcano que se ha celebrado en Cádiz, una excelente oportunidad de conocer proyectos y propuestas que rompen inercias para solucionar, con atrevimiento y con valentía, problemas que afectan a nuestras sociedades.

La innovación social no es un concepto que se explique con facilidad. Es más, es de ésos que corren el peligro de perderse en el lenguaje de los discursos oficiales, de convertirse en el típico concepto vacío que queda muy bien en las intervenciones y en las agendas de nuestros representantes públicos, pero poco más.

Nada más lejos de la realidad. Cuando te acercas y lees y escuchas a quienes dedican sus vidas a mejorar las vidas de los demás, te das cuenta de la potencia transformadora de este fenómeno y del impacto que va a tener en nuestras comunidades en los próximos años.

Mesa redonda sobre el Plan de emprendimiento social de Chiclana de la Frontera (Cádiz)

Se trata de proyectos que rezuman autenticidad y honestidad y que, además, tampoco se pierden en grandes disquisiciones teóricas sobre la cultura del propósito o en torno a la necesidad de apostar por liderazgos sociales.

Son prácticos y pragmáticos y se centran en lo esencial: en aportar un valor real y tangible que ayude a quienes tienen más cerca a que sus vidas se desarrollen con dignidad y con bienestar, asumiendo que para cambiar el mundo hay que empezar por la esquina del barrio.

¿Cómo se defienden? Con el ejemplo, contando las historias con nombre y apellidos, con carne y hueso, que hay detrás de cada propuesta, de cada iniciativa.

El relato de la innovación social es el de esas personas que dan un paso adelante donde otros se retiran. El de quienes deciden que no hay mejor fondo de inversión que el que apoya estas iniciativas para que se hagan realidad.

A través de sus historias, recorremos la de quienes se rebelan contra el conformismo y la resignación, de quienes se mueven por un bien común que mira más allá de sus cuentas bancarias. Es la historia del ‘nosotros’ frente al ‘yo’. Y merece mucho la pena que la contemos una y otra vez.



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