A vueltas con el periodismo hecho por robots


27/07/2020


Juan Carlos Blanco

Como no podía ser de otra manera, uno de los temas que más preocupan a los periodistas en este tiempo de incertidumbres y zozobras en el sector es el de la irrupción del periodismo hecho con robots, que está muy lejos de ser algo que suena a ciencia ficción y que está más presente de lo que nos podamos imaginar.

Lo he comprobado una vez más al compartir en el grupo de Facebook de este blog un artículo firmado por Jorge Gallardo-Camacho, director del grado en Comunicación y profesor en la Universidad Camilo José Cela. En el artículo, cuya lectura os recomiendo, se da cuenta de la existencia de algoritmos usados por grandes medios y agencias de noticias como EFE que son capaces de redactar noticias con un estilo aseado bajo la única premisa de que los datos que se le proporcionen sean correctos.

Francamente, no me sorprende. La inteligencia artificial (IA) está cambiando la concepción del mundo y es el origen de casi todas las grandes disrupciones de los últimos veinte años en sectores tan dispares como la salud, la educación, el comercio y la política.

¿A quién demonios se le podía pasar por la cabeza que no iba a ‘ayudar’ a cambiar los modelos de negocio de la industria periodística y hasta el ejercicio del periodismo, tal y como lo conocemos ahora? ¿Y a quién no se le ha ocurrido que estos algoritmos iban a depurarse y enriquecerse más y más y que ‘escribirían’ como si fuesen periodistas pulcros e inmaculados?

Lo que nos van a ‘legar’ los periodistas androides

La inteligencia artificial agudizará a corto plazo la crisis de nuestros modelos tradicionales y recortará aún más el empleo destinado en la industria a los redactores de las informaciones, pero también ayudará a aquellos proyectos periodísticos que sepan sumarse a esta ola para conocer mejor a sus lectores, oyentes y televidentes y sea capaz de canalizar este nuevo conocimiento de sus clientes para hacer productos que sean capaces de aportarle valor.

Y en el largo plazo, también nos ayudará a concentrarnos en el verdadero valor del negocio del periodismo: nuestra capacidad de aportar interpretación, contexto, criterio y capacidad de jerarquizar y filtrar, entre ingentes cantidades de noticias de consumo rápido, qué es importante y qué no lo es.

Quizás en un escenario que incluso no sea distópico, los robots escribirán columnas literarias como Umbral y análisis como los de Zarzalejos, presentarán telediarios como Vicente Vallés y haran programas como los de Alsina o Pepa Bueno, pero, de momento, eso no es así y el factor humano sigue siendo esencial, si no para dar noticias, sí para hacer periodismo, que es algo muy distinto, aunque algunos ya ni se acuerden.



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