Un manual de supervivencia para Medium

Medium es una plataforma con estilo. Un sitio donde publicar en el que tratan bien tanto a los que escriben como a los que leen. Buenos textos, bien editados y sin una publicidad tan insoportable que te entran ganas de instalar de inmediato en tu dispositivo un bloqueador de anuncios. Medium no es así. Medium es cool. Pero tiene un problema. Y nada anecdótico: no da dinero.

La plataforma creada por Evan Williams, también fundador en su día de Twitter, ha asumido la realidad. Los contenidos patrocinados no da de sí para sostener el invento. Y si insiste en su idea de no competir por las grandes campañas publicitarias (con lo que eso conlleva de luchar por los clicks y abonarse a la carrera alocada por la viralidad), sólo le queda una alternativa: cobrar por las lecturas.

Medium no quiere cobrar a todo el que acceda, pero sí quiere implantar sistemas de suscripción para quienes quieran acceder a un contenido exclusivo.

Como idea, es aventurada. La mayor parte de los modelos de suscripción tienen graves dificultades para acceder al número de lectores necesario para hacer sostenible. Se necesita una información que ofrezca realmente valor añadido (por ejemplo, prensa económica como Finantial Times) y una clara apuesta de compromiso por parte de los lectores con medios considerados como prensa de calidad (pongo dos ejemplos distintos: The New York Times y el francés Mediapart).

Pero hay dos factores que pueden ayudar a Medium a lograr su objetivo:

En primer lugar, hay una conciencia clara de que los proyectos que se aposentan en torno a la caza de los cliks tienen un recorrido muy corto. O eres el líder y accedes a las principales campañas publicitarias o no tienes nada que hacer.

Y en segundo lugar, empieza a percibirse que cada vez hay más lectores dispuestos a pagar por informarse pese a que tienen a su alcance, a un solo golpe de clikc y de forma gratuita, toneladas y toneladas de noticias. Crece el número de personas dispuestas a comprometerse con un medio de comunicación y dispuestas a pagar para que ese medio pueda seguir haciendo periodismo.

¿Por qué? Porque cada vez hay más gente que quiere medios capaces de hacer de contrapeso a los poderes estabecidos que desprecian la verdad. El caso más paradigmático es el del crecimiento elevadísimo del número de suscriptores de aquellos periódicos norteamericanos que han recibido los ataques furibundos de Donald Trump, pero no es aventurado decir que este fenómeno también se va a extender a otros países y favorecerá a todos aquellos que quieran apostar por un periodismo que no sólo quiera contar la actualidad, sino que pretenda interpretarla.

El pago por suscripción se está abriendo paso. Y Medium quiere aprovecharlo. Si lo consigue, habrá conseguido su lugar en el periodismo. Y si no, mucho me temo que seguirá el paso de otras plataformas que llegaron para cambiar el mundo de la información y se quedaron por el camino.

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